Monocordio

Las cuerdas al unísono del monocordio crean un espacio sonoro de densidad intensa

Monocordio
Monocrodio

Las cuerdas al unísono del monocordio crean un espacio sonoro de densidad intensa y matices que invitan a emprender viajes de sonido imaginario y a sumergirse en el mundo de los sonidos esféricos. Crea una alfombra de sonido rica en energía y modulación que proporciona una base para dejarse ir y ganar confianza, y que es capaz de revelar nuevos espacios interiores y curar el cuerpo y la psique. La inmersión en los sonidos del monocordio tiene un efecto profundamente relajante y promueve la autoconciencia de una manera suave al tiempo que activa los poderes de autocuración.

Originalmente el monocordio, como su nombre indica, era un instrumento con caja de resonancia de madera y una única cuerda que se utilizaba para la enseñanza musical y como diapasón para la afinación de otros instrumentos. Pitagoras lo catapultó al futuro tras utilizarlo para desarrollar los intervalos musicales, teorizar sobre la relación existente entre la música y las matemáticas y demostrar que la frecuencia de un sonido es inversamente proporcional a la longitud de la cuerda utilizada.

El maravilloso instrumento actual es una evolución de aquel original al que se le han ido añadiendo cuerdas hasta llegar a obtener un continuum sonoro envolvente de gran profundidad y misterio, con unos armónicos que parecen venir de otro mundo astral.

Yo utilizo un monocordio doble del luthier alemán Anklang. Por un lado lleva 30 cuerdas afinadas en Do# en tercera octava a 136,10 Hz, esta frecuencia es el tiempo que tarda la tierra en dar una vuelta al sol, es decir un año. Por el otro está afinado en Sol en segunda octava a 97,3 Hz. Este es el tiempo que la tierra necesita para rotar sobre sí misma, es decir un día.