EL ÁRBOL DEL YOGA II

De la misma manera que un árbol no puede prosperar sin unas raíces profundas y robustas, así la práctica del Yoga no encontrará el camino de la integración si el s?dhaka no observa unos principios fundamentales. Estos son los Yamas, cinco enunciados casi idénticos en casi todas las religiones porque al fin y al cabo se trata de unos comportamientos muy básicos para la integridad personal. Estos son Ahims?  (no violencia), Satya (amor a la verdad), Asteya (no avaricia), Brahmacharya (control del placer sensual) y Aparigraha (no atesoramiento). Pasaremos a desarrollarlos:

?????? 

Ahims? o  no violencia:

El principio de respeto absoluto a la vida está presente en todas las culturas, pero ¿En cuántas de ellas se lleva realmente a la práctica? Las guerras son una constante en la historia de la humanidad y aún hoy muchas naciones se apoderan de la facultad de segar una vida por no cumplir ciertos preceptos morales o religiosos, o como un castigo por las acciones realizadas. En  cualquier caso, en el día a día, la inmensa mayoría de las personas lo cumplen si mayor problema en cuanto a otros seres humanos, pero ¿Qué ocurre con los animales que consumimos? También la inmensa mayoría de las personas ni se plantean que están devorando a otros seres vivos. Tan sólo está en su dinámica de vida.

Pero la violencia no sólo es física. En nuestro día a día estamos rodeados de ella, los conductores que no se respetan, los empujones en el metro, la contestación que damos como respuesta a una crítica, nuestra actitud ante algo que nos desagrada.

Ahimsa no violencia
Ahimsa: no violencia

Y todavía más cerca, en nosotros mismos, no aceptarnos porque no encajamos en los cánones de belleza que la publicidad nos marca es una forma de violencia. No hacer lo que el cuerpo necesita es otra forma más. El alcohol, el tabaco, estamos rodeados de autoviolencia sin darnos apenas cuenta.

Incluso en nuestra práctica de yoga, ese momento en el creemos entrar en comunión con nuestro cuerpo, si no marcamos unos límites estrictos estamos aplicando la violencia. Cuando nos esforzamos por llegar un poco más lejos en la âsana y el músculo duele, cuando  nuestra respiración se entrecorta porque el tiempo mantenido ha sido mayor del que nuestro cuerpo podía aguantar, todo eso es una forma sutil de violencia que no percibimos como tal. Si nos mantenemos en ese punto de stira-suka que Patañjali nos recomienda, entonces la violencia cesa, no hay nada que conseguir y por tanto nada que atesorar. Será entonces más fácil disolver el ego.

Nota: la palabra Ahims? proviene de la raíz sánscrita hims (golpear) de ahí hims? (hacer daño) y a-hims?  (su contrario, no hacer daño).

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *