EL ÁRBOL DEL YOGA I

Yoga significa «unión», es probablemente lo primero que se dice a cualquier persona cuando se acerca al mundo del yoga, pero ¿Entendemos realmente lo que esto significa? Unir cuerpo y mente ¿Realmente se pueden unir lo físico con lo inmaterial? Si nuestra mente está en continuo movimiento ¿Cómo podemos asirla y mucho menos «unirla» al cuerpo? Pues sencillamente a través de la respiración, ese es el nexo que nos permitirá «chitta vritti nirodha» como dicen los Yoga Sutras de Patañjali, aquietar las fluctuaciones de la mente. Una vez que la mente se ha apaciguado, nuestra alma, es decir nuestra esencia, puede liberarse para alcanzar esa comunión en la que ya no existe el yo; nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma son un uno indivisible.

El r?ja yoga de Patañjali es una de las seis doctrinas en las que se basa el hinduismo ortodoxo y, a su vez, es tradicionalmente dividido en ocho aspectos: yama, niyama, ?sana, pr?n?y?ma, praty?h?ra, dh?rana, dhy?na y sam?dhi. Los dos primeros, yama y niyama, son las pautas de conducta personal y social que deben regir nuestra vida para alcanzar el resultado deseado. Los tres siguientes, ?sana, pr?n?y?ma y praty?h?ra, son las acciones que permitirán al adepto su evolución personal, su recorrido por el autoconocimiento. Finalmente los tres últimos, dh?rana, dhy?na y sam?dhi, serán los resultados que se obtienen una  vez alcanzada la contemplación del alma.

Partiendo de la poderosa imagen que creó B.K.S. Iyengar del yoga como un árbol reciamente enraizado en la tierra iremos desgranando en diferentes artículos estos aspectos esenciales de la práctica.

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